martes, 18 de agosto de 2015

La Soledad del Dueño de Negocio



ActionCOACH Lic María Inés Morán
Me resulta paradójico que cuando he ayudado a tantos dueños de negocios a sanear las estructuras de su emprendimiento,  mejorando su productividad, muchos de ellos comienzan a resentir tener tanto tiempo a su disposición, del que no habían estado acostumbrados.
Es que por lo general, cuando asumes la valiente decisión de iniciar tu propio negocio, durante  los primeros años te envuelves en  una ardua batalla para construir tu sueño, en base a trabajo duro, toma de decisiones, y muchísimo estrés.  ¿Cómo llegaste a donde te encuentras ahora?
Como si fuera una pirámide, los sistemas de la empresa, los empleados trabajando en  equipo y un gerente general con grandes capacidades de liderazgo y conducción, son los que te permitieron, como emprendedor, disfrutar de las ganancias que tu negocio otorga
Si este es tu caso, te felicito, porque has llevado tu negocio hasta niveles donde millones de personas alrededor del mundo no pudieron, ya sea porque no tuvieron la visión, la capacidad, o sencillamente se rindieron antes de tiempo. 
Pero también tienes un nuevo desafío por delante  y es el asimilar el contraste de pasar a ser el hombre orquesta de tu emprendimiento, a tener tanto tiempo libre disponible junto con las ganancias que recibes de tu negocio.
De esa manera me encuentro que uno de los mayores retos que maneja el dueño de negocio es el no sentirse útil y, además, desplazado luego de tantos años de intenso trabajo. Esa sensación de que ya no eres imprescindible para tu negocio, que muchísimas veces coincide cronológicamente hablando, con la partida de los hijos del hogar, deja una sensación de vacío emocional que puede ser difícil de manejar, y, por eso, muchos dueños de negocio coquetean con la idea de volver a ocupar un puesto dentro de la organización que construyeron. 
Es una situación física e intelectual completamente diferente y la lucha que desarrollarás es interna: ya no estás preocupado por los retos económicos, puesto que tu nivel de ganancias te permite tener, junto a tu familia, una vida holgada y sin preocupaciones. Te invito a que no te rindas, recuerda que todo lo que no sigue creciendo comienza a morir y eso aplica a tu negocio y a ti mismo.
Este es un momento ideal para buscar nuevos proyectos, ya sea en otros negocios que, como has aprendido, resulta una actividad sumamente divertida, y ya cuentas con una amplia experiencia exitosa en esa área, o incluso a dedicarte a labores de altruismo, como lo hacen muchos grandes empresarios.
Pero también debes tomar en cuenta, principalmente si tu negocio está radicado en Latinoamérica, que las variables externas tienen un impacto en el devenir de tu negocio y, por eso, te puedo decir que como dueño de negocio tus compromisos hacia tu empresa no han cesado.
Debes  relacionarte con los diferentes gremios empresariales de tu país, analizar las variables económicas, políticas, sociales que pueden intervenir en el buen desenvolvimiento de tu negocio.  En un plano estratégico, a mediano y largo plazo es necesario que cuides tu empresa de las situaciones que potencialmente pueden afectarla, sin olvidar que, aunque no necesitas ir todos los días, siempre debes mantenerte enterado de cómo funcionan los sistemas, el equipo de trabajo, el marketing y todas las áreas sensibles. Como ves, todavía tu empresa te necesita.
Formar tu propio negocio te reta de múltiples maneras,  tu capacidad física, tu capacidad intelectual, tu emocionalidad.  Varios años después,  todas tus capacidades se ponen en juego nuevamente para mantener una relación sana con tu negocio y  tu nueva forma de disfrutar el haberlo construido. ¿ya estás preparado?