sábado, 10 de octubre de 2015

María Gracia Habló y Bajó de Peso



ActionCOACH Lic María Inés Morán
Suelo reunirme con una antigua compañera de universidad con quien, a lo largo de los años, he desarrollado una profunda amistad. Es una persona con mucha disciplina laboral, cumpliendo los plazos acordados con los clientes de su empresa importadora de materiales de oficina. Pero no demuestra la misma conducta en sus hábitos alimenticios y, a lo largo de los años, he visto como, poco a poco, va ganando peso.
Durante una de nuestras conversaciones, se notaba realmente cansada de su aspecto, pero se quejaba que poco podía hacer al respecto ya que tenía "herencia de sobrepeso familiar" y me brindaba como ejemplo que su mamá había desarrollado una obesidad casi mórbida. También se lamentaba de su pobre disciplina cuando de dietas se trataba. Al tratar de conocer un poco sobre su nutrición, se declaró anti vegetales. "Las ensaladas y yo nunca tendremos una buena relación, no nos llevamos bien", me dijo como si hubiese sostenido conversaciones desagradables con las lechugas.
Definitivamente mi amiga María Gracia, no había dimensionado la manera cómo se estaba etiquetando en ciertas áreas, y el impacto que eso tenía en su vida, porque aunque demostraba gran diligencia en su trabajo, prefería buscar excusas antes que decidirse a asumir su salud con la misma responsabilidad con que abordaba su exitosa empresa. Y tú, ¿Tienes algún aspecto de tu vida que también te preocupa? ¿Quizás tienes vergüenza para hablar en público?, ¿Te calificas como una persona distraída y te ha causado problemas?
La manera como expresas tus pensamientos es poderosa, el modo en que verbalizas lo que tienes en tu mente denota no solo lo que piensas, sino muchas otras cosas, tales como si te sientes derrotado ante lo que hablas, o si estás dispuesto a superarlo. No creas que se trata de fórmulas de cortesía o buen hablar: al pronunciar lo que piensas, estás reafirmando a tu consciente e inconsciente estos conceptos, se convierten en una especie de tatuaje que te acompañará, y mientras más lo digas, más lo creerás y actuarás en consecuencia.
Cuando formulas tus ideas, ¿las enuncias de una manera capacitadora? Cuando tomes la decisión de cambiar aquel hábito que te molesta, debes también modificar tu pensamiento y verbalizarlo de otra manera, que te faculte y te lleve a la acción. En cuanto María Gracia comprendió que era disciplinada selectiva y que tenía todo lo necesario para bajar de peso, comencé a escucharle frases como "hasta ahora no he sido disciplinada con la comida pero yo soy muy tenaz en otras areas de modo que sé que soy capaz y no volveré a tener sobrepeso".
Vigila tus pensamientos y empieza a cambiarlos desde el origen, transmítelos con un lenguaje que te habilite, reencuéntrate con tus capacidades y verbalízalas. Al expresar el cambio de un paradigma desde tu consciente, haz que sea un mapa de ruta incluso de forma inconsciente. Tu voz es poderosa, ¡úsala para tu bien!