jueves, 1 de octubre de 2015

La Pizza que me Negaron: Un Mal Negocio



ActionCOACH Lic María Inés Morán
Hace algún tiempo fui junto a mi hija a un restaurant italiano, algo casero, luego de un día de compras por Monterrey. Llegamos con hambre y pedimos pizza. La mía la ordené con sabores extra de alcaparras, aceitunas y anchoas, que era lo que se me antojaba en ese momento.
Al cabo de un rato, la joven mesera se me acercó muy apenada señalándome que no me puede preparar esa Pizza, porque el Chef decía que esos sabores no combinaban. Agradecí mucho las indicaciones, pero insistí en mantener mi elección, porque realmente la quería, y por segunda vez la mesera, mucho más apenada, me señaló que el Chef dijo que no iba a preparar esa Pizza. Obviamente me sentí indignada y decidí retirarme del Restaurant. Ahora me pregunto ¿Dónde queda mi libertad para elegir los adicionales que me plazcan?
La libertad es un valor de vida, y se manifiesta en los gustos, en la autonomía, en las opciones. El libre mercado y la competencia se basan en la libertad del consumidor de elegir el producto que desee, de una gama que muestran los anaqueles.
¿Puede una pizza demostrar el poco respeto que pueden tener algunos negocios a la libertad de elección de un cliente? El Chef ha podido acercarse a la mesa, y ponerme a disposición otros sabores bajo su propia experiencia culinaria, en lugar de tener una demostración de fuerza con el cliente. Me sentí coartada, sin libertad para escoger ni siquiera cuál era el sabor que quería llevarme a la boca.
¿Tu negocio ofrece libertad a sus clientes, alternativas de elección? El darle ese sentido de libertad al consumidos produce que los negocios abran diversas líneas de artículos del mismo tipo, pero con diferentes presentaciones. Porque, al final, el consumidor quiere tener la certeza de que tomó su propia decisión.
No seas como ese Chef de pizzería, quien no tuvo la suficiente visión para aceptar un pedido, inusual pero nada difícil de complacer, perdiendo la oportunidad de ofrecer un mejor servicio, y por el contrario, diversifica tus ventas de modo que tus clientes sientan la libertad de tener varias opciones para comprarte.