sábado, 31 de octubre de 2015

Intelectualmente Superior, Emocionalmente Incapaz



ActionCOACH Lic María Inés Morán
Seguramente has conocido personas que son el alma de la fiesta, tienen amplios círculos de amistad y, en general, tienen una vida social y emocional equilibrada, aunque no triunfen en otros aspectos. También se da el caso de intelectuales, empresarios u otra gente que exhiben un alto grado de inteligencia pero no les es posible sostener relaciones sociales o familiares saludables. ¿Quién de los dos grupos es más inteligente?.
Pues, si la inteligencia es la capacidad para resolver problemas, entonces la persona con un alto cociente intelectual, sería la que más triunfos exhibiría. Pero la práctica nos ha demostrado que el éxito en la vida emocional no está necesariamente ligado al éxito en otros aspectos de la vida.
Hace apenas 20 años, Daniel Coleman dió a conocer algunas claves que nos ayudan a comprender esta dicotomía del éxito personal/emocional, a través de su libro "Inteligencia Emocional”, y nos hizo vislumbrar que una cosa es el coeficiente intelectual, que consiste en la capacidad para procesar información, entenderla y aplicarla en la resolución de situaciones, mientras que otra cosa, muy diferente, es tener la suficiente compresión de las emociones para manejarlas, entenderlas, y trabajarlas de modo que se logren resultados positivos en la interacción social.
¿Pero qué tiene que ver todo esto con los negocios?...Mucho!!. Los negocios, aun el más tecnificado, es manejado por personas, lo que quiere decir que están involucrados  sentimientos. Y los sentimientos gobiernan casi el 80% de las tomas de decisiones.
En el caso de las ventas, la conocida estadística refleja que el 80% de ellas se hace en forma emocional y sólo el 20% en forma lógica.
La buena noticia es que ambas inteligencias pueden desarrollarse con voluntad y determinación. Lo lamentable es que he visto muchos buenos negocios y amistades valiosas fracasar por la carencia de herramientas emocionales de una o ambas partes.
Uno de los códigos emocionales que me ha dado mayor resultado es llevar a cabo una discusión basándome únicamente en el debate de ideas, desterrando por completo cualquier referencia personal de descalificación. Esta simple regla es poderosa porque evita que se produzcan heridas innecesarias en la relación.
A veces nos dejamos llevar por la ira o el momento, pero si hay algo que se debe evitar es traspasar límites, dentro de la relación, que pueden ser irreversibles, donde aunque se supere el inconveniente, ya las cosas no vuelven a ser lo mismo.
Las emociones de los demás son muy importantes, hay que tratar de comprenderlas y respetarlas, el "colocarse en los zapatos del otro brinda una perspectiva que puede ayudar" a tomar mejores decisiones.
La ira, enojo, frustración, tristeza, impotencia, ansiedad, son, en la mayoría de los casos, el catalizador de malas decisiones.
Con un poco de interés y atención hacia las emociones es posible detectar las diferencias en los estados de ánimo,  captar las intenciones que hay detrás de las emociones expresadas y, lo más importante, aprovechar esta herramienta para tener una vida más plena, feliz y exitosa.
En definitiva, cada vez que estés en una situación difícil, tanto en lo personal como de negocio, pregúntate: ¿Qué es lo mejor que puedo sacar de esta situación?,  ¿Qué hay de positivo en esta situación tan negativa?, ¿Cuáles son los mejores sentimientos que me pueden apoyar para sacar adelante esta situación? ¡Utilízalo para ser mejor y apoyar a los demás, para brillar por dentro y alumbrar a todos a tu alrededor!